FAMILIA 15

El trabajo no merece ser una adicción, si una virtud

Tany Giselle Fernández Guayana

Candidata a Magíster en Educación y Desarrollo Humano. Especialista en Desarrollo Personal y Familiar. Licenciada en Pedagogía Infantil. tany.fernandezg@gmail.com

 

 

El trabajo hoy día es una de las actividades donde las personas dedican mayor parte de su tiempo debido a las políticas estatales y la concepción económica que tenga un país al respecto. Para muchos, el trabajo no sólo es considerado el medio para conseguir la manutención, si no que, ha de otorgar sentido a su vida. Así, el trabajo para este grupo de individuos es también el medio que posibilita su potenciamiento profesional y personal brindándole legitimación ante los grupos sociales a los cuales pertenece: familia, amigos, pareja, sociedad (Garrido, 2014). No obstante, existe otro grupo de personas, cuyos objetivos llegan a distorsionarse hasta el punto de considerar que su vida gira exclusivamente en torno al trabajo, abandonando las demás actividades y las relaciones de pareja, familiares y de amistad a fin de dedicarse intensa y compulsivamente a lo laboral. A estas personas, se les conoce por los expertos como workaholic (término inglés que vincula el concepto de trabajo con el alcoholismo, desarrollado por Oates en 1968, relacionándolo, por tanto, con una drogodependencia), trabajólico o adictos al trabajo.

 

El trabajo es el medio por el cual las actividades del hombre cobran otro significado, aquí se produce y se activa la capacidad creadora a través de esfuerzos intelectuales o físicos. Brinda a su vez, sentimientos de pertenencia gracias a la posibilidad de interacción con personas con metas comunes. De manera que, el trabajo resultaría ser esencial para la vida ya que comparte características de medio como fin proporcionando bienestar en quien lo ejerce y quienes lo reciben (Alcover, Moriano & Osca, 2012).

 

Ahora bien, se ha sabido a lo largo de los años y de los estudios científicos, que las adicciones son provocadas en el sujeto por el consumo de sustancias cuyos componentes químicos alteran y activan los neurotransmisores de la felicidad y la euforia: serotonina, noradrenalina. Se ha concluido que esas sensaciones, son la constante búsqueda de quienes son adictos porque la encuentran como una alternativa al estrés, a los problemas o a realidades en las que se ven sumergidos (Mansilla, 2018). Sin embargo, hoy día, las adicciones han trascendido el escenario químico-físico para trasladarse al psicológico, donde en varias de las ocasiones, el tratamiento requiere mucho más que una desintoxicación.

 

Al contrario de las adicciones a sustancias psicoactivas, el apego al trabajo reporta grandes beneficios, ya que socialmente se considera exitoso, eficaz y eficiente quien es dedicado a su labor (Fassel, 2000); lamentablemente, al convertirse en una adicción, ésta se vuelve contra el sujeto. La adicción al trabajo que afectaba principalmente a los hombres, en los últimos años se ha extendido entre las mujeres y se calcula que más del 20% de la población trabajadora mundial presenta esta adicción. Según Alcover, Moriano y Osca (2012), esta adicción se enmascara bajo la apariencia de responsabilidad, dedicación al trabajo, y sacrificio de la vida personal lo cual, en varias ocasiones, imposibilita detectarla y diagnosticarla correctamente.

 

Las personas adictas al trabajo son aquellas quienes miden su valía en función de los éxitos profesionales o ganancias que se producen con éste, por consiguiente, terminan convirtiéndose en esclavos de sus jefes o de tareas que ellos mismo se imponen, “quedando atrapados en una máquina insaciable de producción” (Gaja, 2016, p.177). Como consecuencia, este comportamiento puede interferir en la salud física y emocional, así como en las relaciones sociales (Fernández, 2018).

 

Por lo general, dentro de los rasgos generales comunes de una persona workaholic se encuentran (Castañeda Aguilera, 2010; Salanova, 2008; Ades, 2005; Del Líbano, 2006:

 

1. Acto compulsivo e involuntario de continuar trabajando.

2. Desinterés general por cualquier otra actividad que no sea la estrictamente laboral.

3. Descanso de unas pocas horas diarias para dedicarse al trabajo.

4. El hogar se convierte en una extensión del trabajo.

5. Come a menudo come en el auto o en su escritorio.

6. Nunca dice “no” cuando le ofrecen otras responsabilidades.

7. El tema principal de conversación es el trabajo.

8. Requiere que le digan cumplidos con respecto a su trabajo.

 


Por si eso fuera poco, existen unos rasgos psicosociales que hacen de la persona adicta al trabajo, un sujeto difícil de tratar (Mansilla, 2018; Castañeda, 2010; Del Líbano, 2006):

1. Dificultad para relajarse después de trabajar

2. Necesidad de tener el control: detesta esperar o cuando las cosas no se hacen a su manera

3. incapacidad para delegar tareas y trabajar en equipo

4. Sus hábitos laborales exceden siempre lo prescrito

5. Justifica siempre su exceso de trabajo


 

A causa de todo lo anterior, los adictos al trabajo de enfrentan a una serie de consecuencias dentro de las cuales se destacan la desmembración familiar y limitación de los recursos personales (Gaja, 2016):

 

La desmembración familiar suele darse ya que el adicto dedica la mayor parte de su tiempo al trabajo y como llega bastante cansado, poco se interesa por su pareja y sus hijos. Cuando es el momento de las vacaciones, para éste, en un “total calvario” (Gaja, 2016, p.178) puesto que se siente seguro de sí mismo exclusivamente en el ámbito laboral. Por eso, el ocio lo pone nervioso y prefiere revisar o redactar informes, leer su correo, hacer llamadas a la oficina o a clientes y planificar las siguientes tareas en ese espacio. Al momento de recibir algún reclamo por parte su familia, se los niega y los reprocha por su falta de generosidad cuando éste está dando todo de sí en el trabajo en beneficio de la familia. Esta actitud se considera como una forma de negación y manipulación de la información (Mansilla, 2018).

 

La limitación de los recursos personales suele ser característico en las personas trabajólicas puesto que basan toda su autoestima en sus logros personales, por lo que, ante cualquier fracaso puede sumirlos en una depresión (Gaja, 2016). Es por esa razón que, al momento de llegar la jubilación o alguna enfermedad, se sienten un objeto desecho a causa de la edad. Lamentablemente, como han dedicado la mayor parte de su vida al trabajo, se ven incapaces de hacer otras cosas, no han cultivado hobbies, ni establecido nuevas relaciones interpersonales.

 

Por todo lo anterior, es necesario revisar y hacer conciencia al interior de la familia si alguno de los miembros presenta una posible adicción al trabajo a fin de prevenirla y no vivir las desgracias de sus efectos. Dentro de los mecanismos de prevención y tratamientos para este tipo de adicción se encuentran:

 

  1. Apoyo psicosocial a partir de terapias personales y familiares
  2. Apoyo psicológico a partir del uso del Test de Riesgo de Adicción al Trabajo (Work Addiction Risk Test) que orienta hacia un abordaje psicoterapéutico
  3. Apoyo y seguimiento familiar
  4. Análisis de las condiciones psicosociales del puesto de trabajo
  5. Descripción cronológica de los hechos relevantes para la situación actual
  6. Identificación de los recursos personales de afrontamiento

 

Ser trabajador es una virtud. Virtud por el sentido de compromiso que requiere, por el sentido de cambio que provoca en el sí mismo y en los que reciben los efectos de los actos del trabajador, por el sentido de la búsqueda del bienestar de otros, por el sentido de mejora y aprendizaje que provoca en el sujeto, por el sentido de actividad productiva y creadora. Es así como el trabajo, no merece ser una adicción si no una herramienta con la que cuenta el ser humano y las familias para ser mejores en relación con el medio donde se desenvuelven. Es una herramienta para que el trabajador, construyan otros mundos y otras formas de vivir, para que se transforme la realidad y a su vez, posibilite la autorrealización.

 

Referencias:

 

  • Ades J, Lejoyeux M. (2005). Las nuevas adicciones. Buenos Aires: Kairós.
  • Alcover de la Hera, C.M., Moriano León J.A., Osca Segovia, A. & Topa Cantisano G. (2012). Psicología Del Trabajo.
  • Del Líbano, M., Llorens, S., Schaufeli, W., Salanova, M. (2006). Adicción al trabajo: concepto y evaluación. Gestión Práctica de Riesgos Laborales, Vol.27. pp.24-31
  • Fassel, D. (2000). Working Ourselves to Death. The High Cost of Workaholism and the Rewards of Recovery. USA: Lincon iUniverse.
  • Fernández López, V. (2018). Workaholics, adictos al trabajo. En Webconsultas. Disponible en: https://www.webconsultas.com/mente-y-emociones/trabajo-y-tiempo-libre/que-es-un-workaholic
  • Garrido Piosa, M. (2014). Adicción al trabajo: características, detección y prevención desde una perspectiva integral. Revista Enfermería Global. vol. 13, núm. 1. pp. 362-369
  • Mansilla Izquierdo, F. (2018). Adicción al trabajo. En Psicología-online. Disponible en: https://www.psicologia-online.com/adiccion-al-trabajo-1141.html
  • Oates, W. (1973). Confessions of a Workaholic: The factors about work addiction.
  • New York: World.
  • Salanova, M., Del Líbano, M., Llorens, S., Schaufeli, W. & Fidalgo M. (2008). La adicción al trabajo. Nota Técnica de Prevención 759. Instituto Nacional de Seguridad, Higiene y Trabajo.

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