EDUCACIÓN 15

La paz comienza con las humanidades

Tany Giselle Fernández Guayana

Fernández Guayana, T.G. (2016). La paz comienza con las humanidades. Periódico CAMPUS Empleados. Ed. 1.386. Chía: Universidad de La Sabana. ISSN: 2256-2397 

Disponible en: https://intellectum.unisabana.edu.co/handle/10818/31291

 

En estos tiempos álgidos pero a su vez tan esperanzadores para el país, es imprescindible preguntarnos cuál será nuestro aporte como educadores en los procesos de paz y en efecto, sin ir más allá, he de retornar de nuevo a las humanidades.

 

Recuerdo en estos momentos, una escena que sucedió en mi clase de Core Currículum Persona y Cultura I donde se formó un debate sobre Hitler entre dos estudiantes, uno lo defendía mientras que el otro no. Luego de varias argumentaciones, concilié y concluí la idea central del tema. Finalizando la clase, observé que uno de ellos se acercó a su ribal estrechándole la mano con una sonrisa luego de dirigirle las siguientes palabras “todo bien hermano, nos vemos”. Los dos se depidieron amablemente y en ese momento, me quedó la gran satisfacción de saber, que es dentro de nuestro cotidiano quehacer pedagógico, que se logran establecer los medios para la convivencia.

 

No puedo negar que los estudiantes tienen un bagaje de preconceptos y de experiencias que marcan su actuar, sin embargo puedo asegurar que todo lo que se viva dentro del escenario académico empodera a los jóvenes para tomar una postura diferente frente a la vida misma. Es por esa razón, que hoy traigo a colación la relevancia de las humanidades en los procesos de paz. Estas no sólo recaen en el potenciamiento de la persona como individuo (el yo) sino que abarcan en igual importancia, la influencia que tiene el individuo en los demás (el tú).

 

Por su parte, Maritain (2008) expresa que en la etapa universitaria, la misión de los educadores consiste en preparar a los jóvenes en una especialidad que hayan escogido por sí mismos en relación con un beneficio para la sociedad. Es aquí donde el ideal de paz logra volverse una realidad, porque paz, no significa exclusivamente “el fin de una guerra” (Mejía, 2008), sino el paso voluntario que da cada persona con el fin de tener la capacidad de valorar, potenciar y propiciar la participación de la comunidad: familia, amigos, vecinos, ciudad, sociedad, con aras al mejoramiento del diario vivir (Sánchez Cardona, 2009).

 

Dado lo anterior, algunas de las meneras que podrían facilitar los procesos de paz en el ambiente educativo universitario son (Espinosa, Delgado Sepúlveda & Buitrago Jerez, 2003):

Escucha

Escuchar para que te hablen y hablar para que escuchen. Es comprometerse con total atención y captar con todos los sentidos el contenido de la comunición verbal y no verbal.

 

RECONOCIMIENTO

Ante los errores nunca juzgar a la persona, si no los actos:

 

“Eres perezosa” (insulta el ser)

“Parece que no estás dedicando el tiempo necesario a los trabajos” (corrige el hacer).

 

Ante los aciertos, dirgirse a la persona y no al acto:

 

“Te quedó bien la exposición” (el hacer)

“Eres una excelente estudiante” (el ser).

COMPROMISO

Reconocer el rol participativo de los estudiantes en actividades de influencia social (conferencias, apostolados etc). “Trata no simplemente de usar la ayuda de los otros, sino que también contribuye a las aspiraciones y deseos de los otros”. (Baquero Rodríguez & Ariza Landínez, p.14, 2014).


 

Y por supuesto, no podemos dejar de lado que uno de los ingredientes indispensables que posibilita la construcción de una cultura de paz es la formación integral. Desde el aula, se puede incluir el acompañamiento que trascendencia las esferas humanas, puesto que, no podemos olvidar que un estudiante es a la vez hijo, hermano, amigo, novio y ciudadano. De igual manera, no podemos olvidar que nuestro ejemplo y coherencia como formadores (el currículo oculto) deja huella en los aprendices.

 

Me causa curiosidad que en algunos documentos académicos, se encuentran títulos sobre los temas de paz denominados como “el futuro” o “el mañana”, no obstante considero que este tema nos compete hoy mismo debido a que el mañana ya esta aquí. Por lo tanto, invito a todos los que nos dedicamos a esta ardua pero a la vez tan bella tarea de la educación, que más allá de la producción, intentemos la liberación de la persona por medio de una genuina entrega a los demás. ¡Viva la libertad, viva la paz!.

 

Referencias:

  • Baquero Rodríguez, M.J & Ariza Landínez, P.A. (2014). Educación, paz y posconflicto: oportunidades desde la educación superior. Revista de la Universidad de La Salle. N.65, p.p 115-134.
  • Daza, B.C. (2009). Ambiente de aula: ética del cuidado y dsiciplina positiva. En Educación en valores y ciudadanía desde una perspectiva cotidiana. Colombia: Editora Géminis Ltda.
  • Espinosa, L.M., Delgado Sepulveda, M.L. & Buitrajo Jerez, O. (2003). Institución educativa. Entorno de Paz y Cultura del amor. Colombia: Universidad Tecnológica de Pereira.
  • Maritain, J. (2008). La educación en la encrucijada. España: Ediciones Palabra.
  • Mejia, M.R. (2008). En busca de una cultura de paz. En Educación para la paz. Colombia: Mesa Redonda Magisterio.
  • Sánchez Cardona. M. (2010). La educación para la paz en Colombia: una responsabilidad del Estado Social de Derecho. Revista VIA IURIS. N.9. pp. 141-160.

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La paz comienza con las humanidades
Página #7
Campus Empleados Edición 1.386
Semana del 5 al 9 de diciembre de 2016
ISSN: 2256-2397
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