EDUCACIÓN: Emociones

ALFABETIZACIÓN EMOCIONAL

Invitado del mes de julio: JOSE SOCHE BERMÚDEZ

Psicólogo y Licenciado en Educación

j.sochebermudez@gmail.com

 

En el ámbito familiar, escolar, social y relacional, es habitual hablar del país, de deporte, de política, de lo que dicen los medios de comunicación, pero muy pocas veces, de nuestra cotidianidad, de cómo nos sentimos en nuestra interioridad. Los seres humanos en algún momento hemos vivido situaciones de goce, admiración; nostalgia, pesimismo, desesperanza, castigo, entre otras; pero sólo con algunas personas conversamos de nuestros conflictos, que en su gran mayoría son de índole emocional.

 

Con todo lo anterior, nace la necesidad de promover pedagogías que favorezcan creación y recreación sabes, sentires, éticas, estéticas que inspiren e incidan mejores prácticas en la vida cotidiana. Una de ellas es la Alfabetización Emocional, como una propuesta que asume a la persona como un ser humano integral, inteligente, digno, libre, social y por su misma naturaleza, trascendente. Aquí, el proceso pedagógico se convierte en un espacio de encuentro multicultural, de diálogo, de negociación, de aprendizaje de habilidades y de comprensión de los sentidos posibles del hombre y la mujer, del ser humano, es un camino de sabiduría, amor, cuidado y compasión, es el arte de hacernos conscientes de nuestra verdadera naturaleza humana.

 

Por lo tanto, es más que conocer las emociones. La alfabetización emocional es propiciar de manera “consciente” un reconocimiento de las emociones, que a decir de Goleman “es la capacidad para reconocer sentimientos en sí mismo y en otros, siendo hábil para manejarlos al trabajar con otros”, además señala que, “la inteligencia emocional es dos veces más importante que las destrezas técnicas o el coeficiente intelectual”.

 

 

Muchas veces el analfabetismo emocional nos lleva a usar de forma poca práctica las emociones  expresada en la violencia intrafamiliar, en la agresión escolar, en la agresión verbal y física, en la delincuencia, la destrucción y la autodestrucción. Por tal razón cuando de forma intencional, hacemos que nuestras emociones trabajen para nosotros, sintiéndolas y utilizándolas con el fin de que nos ayuden a guiar nuestro comportamiento, y a pensar, de manera que mejoren nuestros resultados, estamos haciendo un aprendizaje del control y la comprensión de nuestras emociones y sus respuestas fisiológicas.

 

Cuando desarrollamos la alfabetización emocional estamos integrando el auto conocimiento, la flexibilidad, el bienestar, y el bien Ser, la curiosidad intelectual, el interés por el aprendizaje, la promoción de la vida y la paz en todas su manifestaciones, al autocuidado, el cuidado del otro y del entorno parafraseando a Carol Gilligan; de igual forma implica trabajar las competencias ciudadanas, es decir convivir con otros/as buscando el desarrollo individual y colectivo y tener la tenacidad frente a la insistencia por intentar vivir con consciencia nuestra existencia, pese a los fracasos, errores, pese a las luchas interiores. Es un acto pedagógico de constante diálogo, encuentro entre uno mismo y entre los otros seres humanos, para la comprensión mutua y la construcción de sentido: una educación para la vida y la paz, en la que se respetan y honran las diferencias.

 

Las diferentes propuestas educativas están ancladas en el traspaso de conocimientos, como diría Pablo Freire, es una educación bancaria, que no tiene sentido en la formación de seres humanos. Por tal razón se plantea que La Alfabetización Emocional como forma relacional, es decir, manera de promover  la aventura de realizarse como persona a partir de la construcción de conocimientos, habilidades, aptitudes y valores, que permitan desarrollar la creatividad, la curiosidad y la investigación, el intercambio de experiencias. Tal y como lo plantea Francisco Gutiérrez y Daniel Prieto en su propuesta de “Sentir lo alternativo” donde proponen que la educación debe apuntar a:

 

EDUCAR EN Y PARA LA INCERTIDUMBRE

La vida humana se organiza en una lucha contra la incertidumbre. Educar para interrogar en forma permanente a la realidad de cada día, y por lo tanto no inculca respuestas. La incertidumbre actual es de tales dimensiones que nadie, y menos aún un educador tiene respuestas a todo, como dice Freire “No se trata de una pedagogía de la respuestas sino una pedagogía de la pregunta”.

 

La solución de problemas puede verse en un doble sentido, el enfrentamiento a la incertidumbre de cada día o la actitud activa ante una situación nueva que pide creatividad, capacidad de relacionar los conocimientos adquiridos y de buscar otros nuevos.

 

Educar consiste en saber reconocer las propuestas mágicas de certidumbre, para desmitificarlas y re significarlas, en eso consiste el poder enfrentar distintos contextos sociales para leerlos críticamente, se trata de pasar del consumidor de textos al lector crítico de los mismos.

EDUCAR EN Y PARA GOZAR LA VIDA

Educar en el goce significa generar entusiasmo en todo y cada una de las actividades de los ejercicios, de las prácticas, de los ambientes, de las relaciones, de los resultados, incluso de los errores. ¿Y cuándo gozas de la vida?

 

  • Cuando reconoces y reconocen tus progresos.
  • Cuando juegas con la palabra, la compartes en el diálogo, construyes con ella.
  • Cuando sientes alguien entre los demás en el goce del encuentro.
  • Cuando compartes
  • Cuando creas, recreas y procreas.
  • Cuando ves nacer y crecer tú obra.
  • Cuando cantas para y entre los otros.
  • Cuando ves un amanecer con la espalda dorada del mar en la tarde.
  • Cuando dices gracias a la vida que me ha dado tanto y  a la poesía.
  • Cuando trabajas en lo que te agrada y te realizas como ser humano.
  • Cuando vives intensa y libremente tu afectividad.

educar en y para la significación

Una educación con sentido educa protagonistas, seres para los cuales todas y cada una de las actividades, todos y cada uno de los conceptos, todos y cada uno de los proyectos, significan y aportan algo para la vida.

 

El sentido no se imparte a base de órdenes ni de misterio, se construye en una relación solidaria:

 

  • Dar sentido a lo que hacemos
  • Incorporar el sentido de la cultura y el mundo.
  • Comprender el sin sentido de ciertas propuestas educativas, políticas y culturales.
  • Relacionar y contextualizar experiencias.
  • Relacionar y contextualizar discursos.
  • Impregnar de sentido las diversas prácticas y la vida cotidiana.

EDUCAR EN Y PARA LA EXPRESIÓN

Sin expresión no hay educación, quien no se expresa se reprime, es suprimido, está sujeto a que le impriman el sentido como una materia blanda, a lo que comprimen y deprimen. Hegel, afirmaba: “cuando faltan las palabras falta el pensamiento”.

 

La capacidad expresiva significa un dominio del tema (significado) y de la materia discursiva (significante) y se manifiesta a través de la claridad, coherencia, seguridad, riqueza, belleza en el manejo de las formas de los diferentes lenguajes.

 

La capacidad expresiva es una conquista, a nadie se la regala graciosamente la sociedad en general y muchos menos la escuela.

 


eDUCAR EN Y PARA CONVIVIR

No se puede educar para convivir sino se educa en la cooperación y la participación colectiva en el inter-aprendizaje. La escuela tal y como generalmente está organizada aísla a los educandos de manera que no trabajen entre ellos sino con el docente; una propuesta alternativa, reivindica necesidades humanas tan básicas como la convivencia, las relaciones interpersonales, la participación, el afecto, y todo ello es posible en la realización de trabajo en grupos donde se intercambian experiencias e información.

 

La propuesta alternativa considera al grupo como un ámbito privilegiado para el inter-aprendizaje entendido estos como recreación y producción de conocimientos, por la dinámica y la riqueza que aporta a través de la confrontación de ideas y opiniones propias de las experiencias previas de cada participante, la posibilidad del logro de consensos y disensos en una dinámica permanente de acción-reflexión-acción.

 

eDUCAR EN Y PARA APROPIARSE DE LA HISTORIA Y DE LA CULTURA

Somos seres históricos, somos producto de experiencias anteriores, de conocimientos, vivencias, tecnologías, cultura, aciertos, errores, violencia, encuentros y desencuentros atesorados a lo largo de las generaciones. Somos producto de la historia y de nuestra biografía, de la manera en que lo general es vivido en nuestra vida cotidiana.

 

La escuela también es historia, como cualquier institución responde a condicionamientos sociales, a una forma de acumulación de formas de percibir a la persona y de ubicarla en este mundo.

 

En la cultura se educa por la producción cultural porque todo producto cultural y su proceso son educativos, se educa para la apropiación ofreciendo caminos a las virtudes activas, la escuela actual privilegia virtudes pasivas como la obediencia, la sumisión, el orden, la memoria, la puntualidad y castiga virtudes activas como la creatividad, el riesgo, la crítica, la imaginación, la intuición, se trata de elegir entre el ser humano sometido a la historia o un ser humano que hace historia. Uno se apropia de la historia y de la cultura en el inter -aprendizaje, en la interrogación a la propia situación, en la invención en el planteamiento de alternativas, en la práctica, en la alegría de construir y de imaginar.

 

Teniendo en cuenta los elementos anteriormente nombrados, señalo algunos de los retos a tener en cuenta para promover la alfabetización emocional.

 

1. Generar el autoconocimiento emocional, en docentes y aprendientes, que permitan mejorar el manejo de las emociones y, de las relaciones interpersonales: padre/hijo, docente/estudiante y comunidad educativa en general.

 

2. Asumir tácticas estrategias que facilitan procesos de alfabetización emocional desde la experiencia y el dialogo de saberes y no solamente desde discurso académico.

 

3. Recurrir a procesos creativos desde al arte y la escritura a partir de los cuales expresamos nuestras historias, tejemos lazos de confianza y encontramos puntos de encuentro en nuestras vida.

 

4. Acudir a ejercicios que permitan reconocer y enriquecer la sensibilidad, las emociones y las prácticas que conlleven a la reconstrucción del tejido social y del bien común.

 

5. Finalmente, creo que cada propuestas debe incorporar espacios de comunicación viva, de encuentro y de intercambio para no dejar de soñar que otro mundo es posible con paz y armonía para todo ser humano.

 

RECOMENDACIÓN

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